La mecánica relativista, fue inventada para poder estudiar el movimiento de la materia a partir de la teória de la relatividad especial y la teoría general de la relatividad.
La primera, es la que describe adecuadamente el comportamiento clásico de los cuerpos que se mueven a grandes velocidades en un espacio-tiempo plano (no-curvado).
Y la segunda, es la que generaliza la anterior describiendo el movimiento en espacios-tiempo curvados, además de englobar una teoría relativista de la gravitación que generaliza la teoría de la gravitación de Newton.
Por último, queda la mecánica que me llevó a todo este chorototote (como casi no es mi costumbre)...
La mecánica cuántica... ¿qué es lo que tiene la mecánica cuántica que la hace tan especial?
Pues bueno, como dije en el post
pasado, lo más importante, es que en partículas tan pequeñas, es difícil, más bien imposible, encontrar la trayectoria, por lo mismo que para verlas, las partículas que nos sirven hoy en día para medir las cosas, son las mismas que queremos medir, por así decirlo...
Entonces, si imaginamos que estas partículas son como "carritos chocones" o canicas, supongamos la siguiente situación:
Existe un caminito, por donde anda nuestro carrito_chocón-canica, y anda feliz, muy feliz...
Por otro lado, imaginemos que tenemos una lamparita como de campamento o de esas colgantes lámparas de mecánico, que en vez de que le salga luz, le salen, estos mismo carritos_chocones-canicas, miles, millones.
Estos, antes de apuntar a nuestro primer y feliz carrito_chocón-canica, apuntan al sueter verde, entonces, todos nuestros C_C-c's verdes, chocan contra el color verde y regresan a los ojos del sujeto y esto mismo, le hizo saber que el sueter era color verde...
Entonces, nuestro camper-mecánico, apunta su lámpara camper-mecánica, hacía nuestra feliz partícula C_C-c...
Nuestra feliz C_C-c, va en la feliz vuelta número, 468,485,185,458,252,428,332,551,358,351,587,321,835,373,548,847,686,847,373,573,815,846,873,254,387,534, cuande de pronto, algo la golpea, algo igual a él, algo que nunca había visto, porque era exactamente igual a él y de pronto, nota que pierde peso, que no sabe en donde se encuentra, ni hacía donde está llendo, es más, no sabe, ni si quiera, cuanto tiempo ha transcurrido...
Nuestro camper-mecánico, no tiene idea de a donde está la partícula que quería observar...

Uno de los postulados de la cuántica dice:
"...al ser imposible fijar a la vez la posición y el momento de una partícula, se renuncia al concepto de trayectoria, vital en mecánica clásica. En vez de eso, el movimiento de una partícula queda regido por una función matemática que asigna, a cada punto del espacio y a cada instante, la probabilidad de que la partícula descrita se halle en tal posición en ese instante (al menos, en la interpretación de la Mecánica cuántica más usual, la probabilística o interpretación de Copenhague). A partir de esa función, o función de ondas, se extraen teóricamente todas las magnitudes del movimiento necesarias.
Aunque la estructura formal de la teoría está bien desarrollada, y sus resultados son coherentes con los experimentos, no sucede lo mismo con su interpretación, que sigue siendo objeto de controversias..."
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Porque suponiendo, que para que nuestra ex-feliz C_C-c saliera de su camino, tenía que pegarle una identica a ella, eso no suena tan complicado, a menos que...
A ver, estamos acostumbrados al hecho de que la materia puede ser extremadamente dura e impenetrable, como el acero o las piedras. Sin embargo, esta dureza parecería increíble si pudiéramos echar un vistazo al mundo microscópico de los átomos, pues veríamos vacío por todas partes, excepto por algunas escasas y diminutas partículas. Recordemos que el tamaño característico de un átomo es de una diez millonésima de milímetro, pero el núcleo es 100 000 veces más pequeño, y aún más dimi
nuto es el electrón. Si un átomo pudiera magnificarse al tamaño de un estadio de fútbol, su núcleo sería, en comparación, del tamaño de una mosca. Pero semejante vacío no es realmente tal
porque el espacio está ocupado por fuerzas eléctricas y magnéticas, es decir, por un campo electromagnético. Este campo no es una entelequia; muy por lo contrario, a él debe la materia toda su solidez...
Y al no poder medir su trayectoria y darnos cuenta, que el fenómeno que tiene que ocurrir, sería más o menos a la probabilidad de darle con una punta de un lápiz a una mosca dentro de un estadio, al azhar, jugamos con la probabilidad, que, no nos da, por así decirlo, número puntual, nos da una aproximación...
de lo que puede llegar a pasar...

Cosa que muchos científicos de la época (época en que se desarrollaba la teoría de la cuántica), no creían, creían que los resultados debían ser puntuales, exactos.
Probablemente habrán leído algunas de las citas de Einstein contra la cuántica, como la que dice
“Dios no juega a los dados”.
Einstein era bueno creando frases citables, pero no el único...
La respuesta que Niels Bohr le dijo a Einstein sobre la afirmación pasada fue la siguiente:
“Einstein, deja de decir a Dios lo que debe hacer con sus dados.”
Así como a su vez, en su incredulidad a la cuántica, Shröedinger, inventó su dilema del gato
y ya, ya se me bajó lo teachecesco, y ya me dio sueño, así que aquí la dejo, espero hayan disfrutado, como siempre, de mis pachequeces, hasta la prótsima...

Por cierto, las imágenes corrieron, de nuevo, por cuenta de google.com, gracias google...